Escrit per: Jordi Cervera
Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963) viu a Barcelona des de l’any 1999 i, a més d’experiències editorials diverses com la traducció o la direcció de col•leccions, ha anat construint una carrera literària sòlida i molt ben fonamentada que ha anat guanyant pes i intensitat a cada nou llibre. En aquesta ocasió
Mondadori publica
El fondo del cielo, una novel•la qualificada per alguns de ciència ficció per aquesta necessitat d’etiquetar-ho tot, però que més aviat és una delicada història de sentiments que ens regala el millor Fresán, l’autor amb els ulls oberts i la sensibilitat a punt per anar aixecant una estructura rodona, magnètica, capaç de donar-nos felicitat i plaer lector que és, sens dubte, el màxim que se li pot demanar a un llibre.
És la història dels records, gestionats amb habilitat i força, d’aquests elements volàtils i fugissers que van construint els fonaments de la memòria i, és clar, de la vida.
Com sempre, la petició a l’autor, demanant-li la seva relació personal amb el llibre. El resultat és tan intens com la mateixa obra.
EL FONDO DE EL FONDO DEL CIELO
El cielo –a diferencia del mar—no tiene fondo. Por lo que no resulta sencillo definir y sintetizar una novela que, desde el principio, me propuse como imposible de resumir y más que imposible de clasificar.
Aún así, aquí van unas posibles órbitas para rodearla:
UNO Lo advierto, de entrada, en la nota final del libro: “Antes que nada: ésta no es una novela de ciencia-ficción. Ésta –ésta fue y ésta será– es una novela conciencia-ficción”.
DOS El fondo del cielo es un homenaje a toda la ciencia-ficción que admiro (J. G. Ballard, Ray Bradbury, Philip K. Dick, Theodore Sturgeon, Kurt Vonnegut) y una crítica a toda la ciencia ficción que detesto (Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Star Wars).
TRES El fondo del cielo es una novela de amor con traje espacial. Pero es, antes que nada y por debajo de todo, una novela de amor.
CUATRO El fondo del cielo es una historia privada del fin del mundo, de todos los finales del mundo.
CINCO El fondo del cielo es una historia universal del amor entendiendo al amor como esa suerte de invasión extraterrestre que tarde o temprano todos sufrimos o disfrutamos en nuestras vidas. Por allí se dice:
“Y me pregunto si existirá algo más sci-fique la súbita irrupción del virus del amor en el hospital de la juventud, de esa presencia extraterrestre que de golpe y sin aviso te posee y te convierte en un cosmonauta en trance. Ese primer amor que será siempre el primero. Y que se las arreglará para perpetuarse en sucesivos amores, como una voz al fondo del agujero negro de un pozo en cuyas aguas, sumergidos, se ahogan los reflejos de las estrellas, ahí arriba. Ese amor que todo lo inicia y que te derriba para hacer que asciendas envuelto en los giros de un rayo curvo e invisible que pone a temblar a las agujas de todos los detectores de energías extrañas. Ese amor que de pronto te hace tan frágilmente invencible, tan delicadamente inmortal”.

SEIS El fondo del cielo es –siguiendo las instrucciones de John Cheever—“una novela sobre la soledad cósmica” invocada con los modales del autor de Bullet Park y Esto es el paraíso quien, en una entrevista, dijo: “Yo no trabajo con tramas. Yo trabajo con la intuición, la aprensión, los sueños, los conceptos”.
Yo también.
SIETE El fondo del cielo es uno de esos libros raros, que parecen más grande por dentro que por fuera, que de algún modo se sienten felizmente huérfanos (pienso en El bosque de la noche de Djuna Barnes, en El libro de Monelle de Marcel Schwob, en Una casa para siempre de Enrique Vila-Matas) y que, de algún modo, son libros extraterrestres. ¿De qué planeta viene El fondo del cielo? Seguramente del Tralfamadore de Kurt Vonnegut donde –en la para mí fundamental y fundacional Matadero 5—se nos describe a los libros tralfamadorianos como “cosas pequeñas. Los libros tralfamadorianos eran ordenados en breves conjuntos de símbolos separados por estrellas. Cada conjunto de símbolos es un tan breve como urgente mensaje que describe una determinada situación o escena. Nosotros, los tralfamadorianos, los leemos todos al mismo tiempo y no uno después de otro. No existe ninguna relación en particular entre los mensajes excepto que el autor los ha escogido cuidadosamente; así que, al ser vistos simultáneamente, producen una imagen de la vida que es hermosa y sorprendente y profunda. No hay principio, ni centro, ni final, ni suspenso, ni moraleja, ni causa, ni efectos. Lo que amamos de nuestros libros es la profundidad de tantos momentos maravillosos contemplados al mismo tiempo”.
OCHO El fondo del cielo es una carta de agradecimiento a Adolfo Bioy Casares y a La invención de Morel y El sueño de los héroes, a esas historias donde los amantes habitan dimensiones distintas y se pierden y se encuentran en la búsqueda de un instante perfecto suspendido en el ámbar del tiempo y el espacio. (Nota: El fondo del cielo es una novela escrita por un argentino pero sólo en el sentido en que lo entendía Jorge Luis Borges en su ensayo de 1932 “El escritor argentino y la tradición”. Allí se instruye: “Ser argentino es una fatalidad… o una mera afectación, una máscara… creo que nuestra tradición es toda la cultura occidental… Todo lo que hagamos con felicidad los escritores argentinos pertenecerá a la tradición argentina… Por eso repito que no debemos temer y que debemos pensar que nuestro patrimonio es el universo”. Así, El fondo del cielo es una novela literal y literariamente, sí, universal.)
NUEVE El fondo del cielo es mi octavo libro y mi cuarta novela y el sitio donde más trabaje y del que más satisfecho me siento.
DIEZ Nueve… ocho… siete… seis… cinco… cuatro… tres… dos… uno… cero y buen viaje.
Gràcies Rodrigo